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martes, 28 de julio de 2020

Los primeros pasos




LA MEDIÚMNIDAD Y SU DESARROLLO


Acerco estos “primeros pasos” en el desarrollo de mi mediúmnidad  para las nuevas generaciones sobre  un desarrollo que yo nunca me había planteado ni tampoco lo deseaba ya que me rompía el sendero de mi vocación artística iniciada desde niño al lado de Francisco Asorey, mi maestro en la escultura y desde mi primer momento de mi desarrollo mi guía espiritual, a él mi gratitud como a todos los espíritus que me han ayudado en mi desarrollo.

LOS PRIMEROS PASOS.                  

  1 – 2 – 3


Al acabar de comer sentía cansancio, allí mismo como estaba apoyé la cabeza sobre los brazos que los tenía encima de la mesa, me sentía agotado,  extraño y no tenía ganas de ver ni de hablar con nadie, dormitando allí sentado estuve más de una hora, me sentía molesto y me levanté, el aturdimiento seguía en aumento y me acosté en la cama que había dormido aquella misma noche. Ya la tarde caía y la médium me hizo el test, ya desde un principio rodé por el suelo, en aquellos estados de sensibilidad lo más insignificante se sentía y cortaba la fluidez.

Me daba cuenta que penetraba en un campo de conciencia muy distinto, dilatado, desconocido, todo lo que sucedía en mi interior eran como nuevas y desconocidas sensaciones. Al caerme al suelo sentí la reacción que tuvo mama en su interior, a pesar que no había palabras sentía sus reacciones interiores y ello me hizo volver a la conciencia humana.

Ya finalizado el ejercicio  Munda indicó que no me podía desprender todavía de la materia que faltaba un mayor adiestramiento y ajuste. En la prueba sentí mucho frío  que me corría por todo el cuerpo y me producía temblores.

–Le  pregunté a la médium si lo que me estaba pasando no podía ser un problema de personalidad, algún desajuste cerebral que nada tuviese que ver con el desarrollo espiritual.

–El médium cerró los ojos y mantuvo cierto silencio y de manera determinante dijo que no –remarcando–   que todo lo que me estaba pasando partía del espíritu. Allí todos hablaban a la vez y decidí no hacer más comentarios. Salí al exterior para tomar un poco de aire fresco de la tarde y despejarme, vi a Jaime sentado en un banco de piedra que estaba debajo de un nogal, me senté a su lado y estuvimos hablando sobre los test y como él los veía desde donde se encontraba. Me hizo comentarios importantes relacionados con las atmósferas que se formaban en el momento de hacer las pruebas, comentaba Jaime la falta de sensibilidad y conocimiento que había en la mayoría de la gente que estaba alrededor del médium.

–Me di cuenta que no quería hacer comentarios que había algunas cosas que interiormente le arañaban. En silencio permanecí a su lado al comprender que necesitaba estar solo y me levante para marchar.

–Ya había dado unos pasos y me llamó para indicarme que por su parte tendría un completo apoyo. Un dolor muy profundo pude ver en el interior de Jaime desde que yo había empezado con mi desarrollo espiritual, algo que realmente parecía que le condicionaba y reducía, necesitaba meditar en soledad y me introduje en el bosque.

Aquella noche volvía a dormir en la casa del Bolet, en donde estaba el centro espírita, pude dormir mejor de lo que esperaba a pesar que tuve algunos sobresaltos, al abrir el día me levante y ya el grueso de la gente estaba con sus faenas; pude ver que había como cierta tensión en algunas personas, habían surgido contrariedades por la noche que yo desconocía.

Aquella mañana  me hizo otro test distinto, para ello utilizo un papel de fumar para medir el grado de magnetismo que yo tenía, ya de inicio fui a parar al suelo perdiendo el control consciente. El médium con una mano manejaba mi cuerpo, incluso en momentos sin ningún contacto físico. Ya finalizado el ejercicio y en la fase de descanso el médium indicó que hubo un importante desprendimiento de la materia, estuvo hablando de experiencias que había vivido en su desarrollo  indicando que se podía levantar un cuerpo del suelo solamente con el contacto o con la fuerza de la mente. Sobre aquello yo no tenía ninguna duda y comprendía que tenía buenas cualidades como médium sobre todo en lo relacionado con la parte más corporal. También comentó que quedaba rendida al acabar las pruebas que me estaba haciendo.

Yo experimentaba que al hacerme las pruebas se abrían desconocidos caminos  y se penetraba en unos  estados extrasensoriales  desde donde se podían ver nuevos y desconocidos acontecimientos presentes y pasados, incluso futuros y con bastante claridad,  era como un penetrar en el tiempo pero dentro de una dimensión diferenciada de la marcada por los sentidos corporales, no pensaba en un nuevo sentido si no en la sensible prolongación de los ya conocidos pero liberados de las mordazas que produce las influencias corporales.

La tensión de la mañana se endureció aumentando  por la tarde a la hora de marchar cuando se preparaban las cosas. En medio de aquél estado de dureza  entraba el médium en trance para unos trabajos curativos, ya acabadas las consultas sobre salud tuve una consulta con el maestro celestes  que indicó –que no se dejaran una semana los trabajos que en las condiciones que estaba eran favorables a que surgieran perturbaciones, alucinaciones y presencias se despidió el guía, pasó la portera para cerrar el médium y volvió  a sus estados normales de conciencia.

Cargué el coche y con noche me marche de la casa del Bolet, ya en mi casa sentía una fuerte turbación y me sentía en estados de conciencia cambiantes, un extraño y desconocido estado de ira me poseía de manera alterna. A pesar del sufrimiento que estaba pasando en mi prueba material todavía podía mantener un autocontrol por lo menos en mi desarrollo físico. Todo iba cogiendo una dimensión que yo no contaba con ella, también la desconocía en su totalidad.

Al día siguiente  tuve que ir al bosque para continuar con el trabajo comercial y me costaba darle camino y solución. Fue un día muy extraño, diferente, algo comprendía que estaba cambiando en mi interior como nunca me lo había podido imaginar, en general tenía conciencia quedando anulada la voluntad, tampoco tenía ninguna sensación de interés o de deseo, me era indiferente todo proceso o causa que pudiera tener modificaciones en el desarrollo de mi vida. Comprendía que en muchos momentos yo no controlaba mi voluntad haciendo cosas que por lógica conocimiento y moral rechazaba, me costaba dar solución a las cosas y aquello que había hecho a lo largo de mi vida por oficio rutina o conocimiento me costaba hacer, incluso había momentos en que desconocía mi propia identidad. Jaime me prestaba ayuda en todo momento tenía comprensión con mis estados alterados y cambiantes y siempre estaba a mi lado con su voluntad de entrega, pendiente de darme ayuda.     Año 1.973











jueves, 4 de junio de 2020

LA LEJA NÍA - 3-2-6





EL MÉDIUM Y SU DESARROLLO

Estáis descubriendo quienes sois, modificando creencias. La creencia de la oscuridad, el miedo, la ira, fuerzas posesivas capaces de oponerse al amor. Todas estas cosas están ahí para que aprendáis de ellas, pero, sois vosotros mismos que las creáis, son sombras de las interferencias producidas por vuestras falsas ilusiones que os separan de la luz


                                         3 – 2 – 6

LA LEJANÍA

Al ir pasando los días se iba produciendo cierto alejamiento con él médium y con mi desarrollo, a pesar de ello yo la seguía visitando y siempre que me necesitase yo estaría a su lado, aquella misma tarde le había hecho otra visita de amistad, –ya en los últimos tiempos y cuando menos lo esperaba ni deseaba el médium entraba en trance–. Tuve una consulta con el maestro espiritual que comentó sobre las pruebas y,  “qué se vigilase quien se introducía en ellas” –no hubo más comentarios con el maestro, tampoco con el médium ya en su normalidad consciente. Había una carga en el ambiente y en el médium un interrogante, al no pedirle ayuda  intuía que había emprendido otros caminos por mi cuenta, estuve allí bastante tiempo, marchaba y me indicó para hacerme un test.

Comprendí que era de observación para ver la salida que yo le estaba dando a mi situación espiritual, dada las mejoras que iba adquiriendo el espíritu que se manifestaba como guía, ya en el test trataba de ver el grado de inconsciencia en que penetraba mi materia. Me levantaba los brazos y me los dejaba caer de golpe, también me manoseaba más de la cuenta, con ello impedía la entrada de los espíritus  y que se pudieran manifestar, –veía todo con bastante claridad como si estuviese soñando, un sueño en el cual yo era actor y espectador. Esto mismo también me estaba pasando por la noche con mis sueños en los últimos tiempos, mantenía una realidad consciente pero inactiva.

En la prueba que me había hecho, ya al meditar sobre los recuerdos que me habían quedado en alguna parte de mi consciente, había algunos comportamientos del médium  que no me gustaban.       

 –“Tienes que contestarme a las preguntas que yo te hago” –le indicaba el médium que actuaba de guía material en mis trances al espíritu con cierta dureza a la vez que determinaba – “Si no contestas debidamente des comunico a este médium y te tienes que retirar”

–Para ver el grado de visión mental que tenía  el espíritu  puso en la mano un objeto y le preguntó– “¿Qué tengo en la mano? –la indicación del espíritu fue correcta. En aquellos momentos había tormenta, El médium le indicó al espíritu que con tormenta no se podía trabajar, que lo debía tener en cuenta.

 Luego le indicó que me despejara y volviera a mis estados conscientes. Acabada la prueba no hubo comentarios, –Jaime preguntó. – ¿Cómo ha ido? –La médium un poco forzada señaló.   “Bien”.  Un fuerte silencio había en la gente del grupo y en mi interior mal estar, me molestaba la poca sensibilidad que tenía Amalia con Francisco, que había sido mi maestro en la escultura. No deseaba que fuese así el desarrollo espiritual siempre lo había imaginado con más elevación, –menos primario– pero comprendía que aquella era la realidad de Amalia  en el desarrollo de su prueba humana.

Se presentaban un poco incomprensibles para mi caída interior como se estaban desarrollando los acontecimientos, me daba cuenta que desde que había empezado a hacer las comunicaciones con el apoyo de Jaime surgía el alejamiento con el médium, con ello, iban cambiando las atmósferas sobre la realidad humana que me tocaba vivir. Una lejana luz parecía asomarse en mi horizonte, se veían mejoras en el trabajo comercial y se iba superando la crisis económica y social, los nuevos proyectos iban dando sus frutos y mis momentos de calma eran más continuados,  en el entorno familiar también había más cariño y comprensión.

Era viernes e hice el trabajo de la hiedra; –En vez de pedir quise manifestar mi gratitud por el cambio que se estaba desarrollando, la calma que iba consiguiendo el desarrollo familiar. Los nuevos caminos que se iban presentando por donde podía ir caminando con holgura. –Solamente imploré a la gran ley espiritual, si era de justicia un fortalecimiento para la poca fe que me quedaba a pesar de las experiencias positivas que estaba viviendo.  

Dentro de aquél camino liberador en relación con la médium iban pasando los días, yo me iba desligando de ataduras y le iba dando un sentido más concreto a mi vida. Aquella misma tarde había ido al bosque, surgió una fuerte descarga eléctrica, el fuerte ruido de los truenos resonaba en el bosque y hacían temblar las gruesas paredes del edificio. Interiormente notaba un alivio, la tormenta siempre me había serenado y descargado, desde mi niñez siempre había tenido el deseo de tener un estudio o habitación desde donde pudiera ver el cielo y disfrutar de las noches de tormenta, vivir con intensidad aquellas fuerzas vivas de la naturaleza. –también recordé la indicación del maestro. “Si hay tormenta no andes con el coche”  –siempre me había sentido como un buen aliado de las tormentas e involucrado en su energía y resonancias.

En la parcela vecina estaba el médium, ya la tormenta se había serenado y me avisan que iba a entrar en trance, fui a donde estaban y al poco rato entraba en trance, la gente que allí había hizo consultas sobre curaciones, luego me tocó a mí la visita. “¿Te van a hacer una prueba, pues estás en buenas condiciones para ello? –me indicó el guía.
    ¡No lo sé! –le indiqué como era la verdad. –hubo como una reflexión por parte del maestro y luego indicó. – “Amalia está muy obligada, además quiere unir varios cabos a la vez”  –Me hizo un despejo y señaló  “Los que se aposentan te aprecian mucho, tanto que te arrastran hacia ellos, y te disipan, estas debilitándote y perdiendo peso”.

Ya normalizada la médium no hubo ninguna prueba, ni siquiera ningún comentario,  intentaba que todo siguiera como antes estaba, pero aquello ya era imposible eran muchas las cosas que habían cambiado de manera positiva y una lejana luz parecía asomarse, por otra parte se habían llegado a unos puntos en los cuales ya era imposible caminar. 

Cada vez iba surgiendo más alejamiento en relación con la médium y la gente del grupo espiritual, en relación con mi desarrollo, iba normalizando mi vida, mi trabajo, ya había dejado de ir a diario por su casa si ello no era necesario, esto planteaba ciertos estados de dureza poco favorables para el desarrollo espiritual, surgían situaciones de crispación y yo me aferraba a un completo mutismo, para domar mi rebeldía interior y que mi ego no saltase como el acero, incluso, en momentos cuando me preguntaba algo contestaba por señas. Trataba de mantener un alejamiento con el desarrollo humano y afectivo debido que al mínimo roce me disparaba. – ¡Era mucho el mal estar que se había amasado en mi interior! También las enseñanzas recibidas que obligaban a mi voluntad a no ceder y con firmeza caminar por aquél sendero  que parecía abrirse en un nuevo renacer de mi vida, dentro del desarrollo de mi verdad interior.

Un camino en el cual la médium estaba en contra, pues sabía muy bien que en el momento que yo encontrase un poco de luz empezaría a andar por mi cuenta para salir del oscuro pozo en el cual yo me había metido, sin encontrar caminos de posible salida, era una situación distinta, totalmente ajena a la que yo siempre me había planteado basándome en valores superiores de conocimiento justicia y amor, en donde las fuerzas negativas del bajo astral quedaban atrapadas por la densidad de sus egoísmos y deseos materializados.

Ya por la noche, en la cena tuve una reflexión con Jaime, que desde fuera veía la situación con un poco más de realismo de la que la podía ver yo.  –Llegaba a la conclusión que la médium ya no podía hacer más de lo que estaba haciendo y había hecho, el maestro espiritual se encontraba sin soporte físico a la hora de intervenir en el desarrollo material, en donde todo se desarrollaba a impulso de los egoísmos humanos y sin tener en cuenta las indicaciones del maestro, que siempre eran encaminadas a pequeños intereses mundanos para satisfacer al médium, de aquella manera era imposible encontrar caminos de salida, cada vez iba quedando más atrapado en la podidumbre humana, con sus bajas pasiones y deseos. Había sido importante el comentario que había tenido con Jaime, me daba seguridad  con el camino iniciado.

  En el desarrollo de aquél camino que se iba presentando de ajuste y liberación quedaba continuamente cortado, por varias partes habían fuerzas que trataban de impedirlo, llevando confusión y tensiones. Aquella mañana volvía a llamar la médium por teléfono indicando que fuese a las cuatro de la tarde, comprendí que tenía algo preparado para hacerme ir a aquellas horas. –Yo me había prometido que siempre que me necesitara yo estaría a su lado; a la hora indicada fui, allí estaban en completa limpieza y Amalia se encontraba mal de los riñones, se le notaba la expresión de dolor de la cara. Mal como estaba me indicó para hacerme una prueba, sin más indicaciones se fue a un rincón en donde solía hacer las comunicaciones, ya sentada y a punto de entrega comentó para ir al nuevo día a la playa. –Le indiqué que como estaba no me debía de hacer la prueba, –no tuve respuesta y se entregó al trance.

Al presentarse el maestro manifestó el mal estar de Amalia y señaló. “Tiene una piedra que se le está desprendiendo, si no hace la terapia que le hemos indicado que vaya al médico material” –un tanto crispado  el maestro espiritual señaló– “¡Cómo se ha comunicado en el estado en que se encuentra!”

Me visitó el guía que me encontró bastante mal y había que hacer unas terapias de ajuste, me indicó qué.  “Recoges el mal de Amalia, también de otras personas, es normal al tener esa facultad psíquica”  –Mientras hablaba el maestro meditaba sobre mis dolores de riñón de los últimos días, también en lo mal que lo pasaba en muchos momentos al lado de  la médium, también al lado de otras gentes que continuamente estaban perturbadas. 

Comprendía el mal estar del guía por comunicarse la médium en aquellas malas condiciones de salud, –cada vez comprendía menos todo aquél manejo de Amalia en aquellas situaciones, –ya llevaba tiempo en que no me hacía un test en aquellos momentos que se sentía mal me llama para hacerlo, –le indiqué con respecto al maestro. –El guía mantuvo un silencio, luego tuvo un comentario a favor de Amalia y señaló. – “El médium se da cuenta que van pasando los días y que no se hacen los trabajos”

Me despejó el guía y señalo. – “Yo no soy partidario que en las condiciones que se encuentra el médium que te haga la prueba, lo dejo a su buen juicio y voluntad” –indicó.

Al volver Amalia a su estado consciente indicó para hacerme el test, pronto desvió los comentarios y la situación hacía otros caminos y no me lo hizo, comprendí que tampoco lo deseaba hacer, que todo había sido un montaje para que fuese a la playa con ella. Me sentía indignado por tanta bajeza, tantos intereses y tanto dominio.               También sabía que nada sucedía al azar y que todo estaba controlado por la ley espiritual. –Ley de causa y efecto–, y que de una o de otra manera las pruebas de la vida corporal se cumplían, que la gran ley se valía de todo a la hora de dar las enseñanzas. Que todo aquél desarrollo era para domar y suavizar mis estados interiores y eliminar aquellos estados ilusorios que siempre me habían acompañado en la vida. Ya de regreso a mi casa sentía fuertes dolencias en el costado y me sentía muy turbado con una fuerte caída en mi ánimo y voluntad. A pesar de mi decaimiento la enseñanza había sido hermosa, también las indicaciones del maestro habían sido muy significativas que iba separando la niebla que se había introducido en aquél desarrollo espiritual.

A pesar de toda contrariedad del día anterior había dormido bien aquella noche, me levanté pronto y ya me puse el pantalón de baño, tenía que estar en la casa de Amalia a las ocho y  media. Eran las siete cuando me estaba vistiendo y suena el teléfono, era Amalia, que ya estaba preparada y que fuese enseguida para marchar. – ¡Otra  vez volvía a desmontar todo Amalia! –surgía el mal estar en la casa y empezaban las tensiones  por aquél anómalo comportamiento de la médium. Yo comprendía que era el único culpable de aquella situación y arrastraba a mi familia. Con la tirantez y el mal estar surgido por el cambio de hora en el último momento, puse el coche en marcha y me desplacé, ya en la casa de Amalia en el coche me pusieron paquetes y gente, seguí al coche del médium camino de la playa. Ya allí, tuve que llevar a Amalia y a otras mujeres a comprar al mercado, mientras esperaba sentía mal estar por el egoísmo y comportamiento de Amalia.  – ¡Había recurrido a mí para que le llevase gente a la playa!

Cuando regresamos a la playa ya era el medio día, el mar estaba muy revuelto, había oleaje y el día era gris y ventoso, por veces se asomaba un tímido sol. Hice los trabajos que me había indicado el maestro, comimos en la playa a pesar que el día no era favorable,  me distraje; Siempre el mar me había despejado, además los riñones ya no me dolían tanto, también Amalia ya se sentía mejor. A media tarde regresamos al bosque, yo me sentía despejado y sereno y en lo que quedaba de día tuve claridad, que me ayudaba a comprender todo aquél manejo que, cada vez más me iba alejando del oscurantismo de aquellas situaciones cargadas de intereses materiales interesados.

La lejanía con él médium iba produciendo cada vez mayores tensiones y desajustes en el acercamiento humano que desde muchos años atrás se iba manteniendo, indudablemente la avaricia siempre rompe el saco. Aquella mañana vuelve a indicar Amalia que fuese a su casa para hacerme una prueba, una vez en su casa comprendí que necesitaba a Jaime para que le hiciera unos trabajos  y puso por delante la prueba para conseguir lo que quería. Ya indicado el trabajo que le había que hacer entraba en trance. Volvía a tener otra consulta con el maestro celeste, que me seguía encontrando débil y desquiciado, insistía en la necesidad de hacer baños en la montaña. Ya normalizada Amalia empezó con la prueba, que cada vez era más experimental, ya llevaba algún tiempo que se había introducido Francisco cuando se dio cuenta. –Amalia no contaba con la evolución que había tenido el ser que se manifestaba por las comunicaciones que hacía en la casa, que no sabía o no quería saber y que tampoco aceptaba, pensando que ella tenía la llave de la situación y mi misión si quería encontrar una salida sería estando siempre pendiente de ella, como había sido con anterioridad. Amalia le hizo hacer a Francisco algunos desplazamientos, a las preguntas respondía correctamente. –En las pruebas que me hacía Amalia la manifestación y expresividad de Francisco era más reducida.  Al volver a mi realidad consciente pude ver a Amalia toda extrañada, confusa, sin comprender la evolución que había tenido Francisco y señaló.– “Detrás de Francisco hay un religioso muy evolucionado que hace despejos y bendice a toda la gente que hay en el grupo, su fuerza se hace sentir y da sosiego y claridad” –Aquél ser, según Jaime, también se estaba manifestando en las comunicaciones que hacía en la casa, ya desde el primer momento  sus despejos estaban llenos de contenido, de fuerza  de una profunda serenidad.

Unos días después tuve una visita con el médium, estaba en el bosque y me sentía bien, Amalia estaba animada, contenta y me dijo, – “Mañana vamos a la playa, así tú te puedes hacer baños para ir dando salida a tu desarrollo”

–Para mí es imposible ir, tengo cosas que hacer y no las puedo dejar, –le indiqué a Amalia. –Ya no hubo más comentarios pero se empezó a desarrollar una fuerte tensión con tirantez. Enseguida quedé atrapado por una fuerte turbación y mi ánimo se volvió a resquebrajar. Por otra parte,  mama también me presionaba para que fuese con Amalia, yo sabía, era consciente que me iban a surgir problemas con Amalia y con su guía espiritual al no hacer el trabajo en el momento que me había indicado Amalia. El día sereno en su principio se había llenado de tensión que fue a repercutir en mi ánimo, detrás del dominio que establecía Amalia y las palabras del maestro espiritual mi vida  había ido cayendo en un completo deterioro, dejando a un lado el trabajo comercial, entrando en una crisis que había hecho rodar por los suelos la economía, la convivencia en la casa y quebrantado mi salud, llegando a estados de ruina que en varios momentos me habían puesto en las puertas del suicidio.

Las enseñanzas habían sido lo suficientemente fuertes para que no supiera aprovechar aquella luz que se acercaba a mi vida y a mi familia. Aquella verdad de conocimiento y amor que en muchos momentos daba voltaje a mi quebradizo sentir y a mí desquiciado cerebro, para que me siguiera ocultando en las sombras  de intereses y pasiones humanas. Ya el resto del día mama estuvo llena de dureza. Amalia la tenía atrapada  con esperanzas espirituales que nunca se cumplían relacionadas con las manifestaciones de Cejo.

Al ir pasando las horas cada vez me sentía peor, me invadía una enorme tristeza, agotado como estaba me acosté, notaba una respiración dificultosa y una fuerte turbación me ataba, me debía de quejar mucho, Jaime y mama vinieron a mi habitación y me indicaron que hiciera una comunicación dado el estado en que me encontraba. Me levanté de la cama, me serené todo lo que pude, hice una relajación y luego una demanda y la ofrenda de mi cuerpo a los espíritus para que se manifestaran. –Se manifestó Francisco, me despejó  y sentí una especie de inmaterialidad mayormente en los brazos. Jaime le hacía preguntas y el maestro respondía, surgiendo un buen entendimiento. Al volver a mi estado consciente estaba más sereno, habían desaparecido todas las turbaciones. – ¡Era todo tan extraño! –me parecía imposible. Tanto mama como Jaime hablaban de la ternura y bondad del ser que se presentaba al lado de francisco y de los despejos que hacía, había quedado mucha claridad y un acercamiento humano y amoroso que en los últimos tiempos había desaparecido. ¡Todo estaba cambiando de una manera inesperada y positiva! Ya nos quedamos aquella noche en el bosque, había tranquilidad y dormí bien, ya por la mañana me levanté tranquilo y relajado. Algo me inquietaba con relación al médium, sabía que aquél pequeño camino que estaba encontrando de salida no le iba a encajar bien. Para mi aquellas situaciones eran ya determinantes llevado seis años con mi desarrollo  ya rozaba los 40 años y había sufrido mucho con aquella mediúmnidad que no deseaba hacer, y aquella lejana indicación del maestro sobre mi misión en el desarrollo de la escritura que se fue difuminando en el correr de mis días conscientes, puesto que, nunca había dejado de hacer apuntes que hoy utilizo para escribir este tratado sobre “El médium y su desarrollo” –fue necesario que pasaran muchos años, también muchos acontecimientos en él desarrollo de mi vida  para que yo empezara a escribir. Todo se había iniciado sobre una videncia que yo había tenido al pedirle consejo al maestro espiritual me encaminó al desarrollo de la mediúmnidad. 


viernes, 22 de mayo de 2020

Eslabones del pasado





EL MÉDIUM Y SU DESARROLLO

Estáis descubriendo quienes sois, modificando creencias. La creencia de la oscuridad, el miedo, la ira, fuerzas posesivas capaces de oponerse al amor. Todas estas cosas están ahí para que aprendáis de ellas, pero, sois vosotros  mismos que las creáis, son sombras de las interferencias producidas por vuestras falsas ilusiones que os separan de la luz…
                                              

                                               3 – 2 – 5

 ESLABONES DEL PASADO.

El alejamiento con él médium en mi desarrollo espiritual iba abriendo puertas, sentido y contenido en el desarrollo de mi vida, tanto en lo humano, artístico como en el desarrollo comercial que tan abandonado había quedado llegando a producir aquella fuerte quiebra de la economía. Para tratar temas sobre nuevas aberturas comerciales me desplacé a Barcelona, allí tuve una entrevista con un cliente que me  pasó nuevos pedidos, también nuevos modelos para introducir en el mercado, para ello tuvimos una comida de negocios.

 Ya cubierto el compromiso con aquél cliente y de manera favorable, fui a visitar al viejo amigo Nelpi, que vivía en la parte vieja de la ciudad cerca del barrio gótico, donde también tenía su estudio. Donde años atrás había pasado muchas horas de sueños, de ilusión, movidos por el mismo ideal artístico  que partía desde los ya lejanos tiempos de Madrid. Durante largo rato estuvimos hablando en su estudio, tenía la obra preparada para una exposición que estaba cercana a realizar, allí tenía sus últimas pinturas y grabados, durante horas estuvimos hablando sobre nuestros ideales y luchas mantenidas a lo largo de muchos años. También estuve viendo el horno que había montado para hacer cerámica, un proyecto común que no llegó a fecundar. Ya era tarde y fuimos a donde vivía con su mujer, en un apartamento del mismo edificio, merendé con él y su mujer, se había casado. Durante horas estuvimos hablando sobre proyectos comunes, allí me sentía bien y motivado, su vida había llevado un rumbo completamente distinto a la mía, había seguido con su lucha artística y su nombre ya sonaba en los centros artísticos.

Al final nos encontramos en donde parecía que iba a ser la última plataforma de nuestra vida corporal, después de proyectos y viajes comunes. Ya el último en Francia, cada uno había tomado caminos distintos, para encontrarnos por causas fortuitas en el resbalar del tiempo en la misma zona y con la misma amistad, pero ya con senderos distintos y determinantes. Aquella visita con el viejo amigo surgida un poco al azar de los acontecimientos me iba a dar una fuerte sacudidura a mí adormecido corazón.

Estaba atrapado por fuerzas que me costaban ordenar, que libremente saltaban en mi interior. Al regreso a mi casa me volvía mi dolor de cabeza que casi ya se había hecho permanente, con aquél dolor de cabeza me acosté. La noche se presentó con inquietud, volvía Francisco a manifestarse en mis sueños.  Me levanté pronto, había una fuerte tensión en mi interior que me impedía trabajar y ordenar mis cosas, en unos momentos que se estaban abriendo nuevos senderos.

Ya por la noche en el estudio los nervios se apoderaban de todo mí ser, tenía una herramienta cortante en la mano y sentí un fuerte impulso de clavármela en mi corazón, en aquél corazón que tanto me estaba haciendo sufrir. –De golpe y movido por un fuerte instinto tiré aquella herramienta cortante con todas mis fuerzas contra una pared. –En aquellos momentos entraba Jaime en el estudio que intuía que negras sombras me rodeaban, –no dijo nada–, un frío desolador se dejó sentir en mi interior, unido a una fuerte indignación por aquél desorden que me envolvía y envenenaba mi ser. Sentí repugnancia de mi comportamiento por la degradación en que había caído mi vida, un fuerte temblor invadió mi ser. Jaime que había permanecido en silencio sin decir nada se dio la vuelta y se marchó.

A pesar de todo aquél desajuste de mi personalidad, una sensibilidad especial se desarrollaba en mis sentidos, en momentos podía ver a través de los cuerpos sólidos, en aquél momento pude ver a Jaime de pie en la escalera  apoyado contra la pared, pendiente por si me tenía que prestar ayuda. Sentí como un desfallecimiento que me dio un poco de calma, luego las pisadas de Jaime sobre la escalera que abandonaba. Ya un poco más sereno estuve meditando sobre los muchos  acontecimientos que condicionaban  mi vida. Comprendí que el encuentro que había tenido con el viejo amigo el día antes, me había dado alegría, sobre todo, ver que las luchas artísticas de tantos años le estaban dando un soporte a su vida  había encontrado estabilidad y compañía, era un buen amigo y un buen hombre y me alegraba de ello. Pero, era yo que me había hecho mucho daño al despertarse mi espíritu, salir de las sombras en que se encontraba.

Sin ser consciente me había dado un fuerte golpe al encontrarme con mi triste realidad, mientras que el viejo amigo seguía con su lucha de ideales y haciendo aquello que deseaba y con una vida estabilizada. Por unos momentos estuve recordando vivencias y luchas comunes, la casa del artista cercana al Escorial, todo un mundo de proyectos que se desvanecieron como la niebla en una mañana de un potente sol, con la mente perdida en los caminos del tiempo, un tanto decaído y con dolor de cabeza me acosté.

A la mañana siguiente me sentí débil, al levantarme estaba sin fuerzas ánimo ni voluntad y una fuerte tensión corría libremente por todo mi ser. Subí al estudio al encender la luz hizo un chispazo, luego se apagó, aquello ya me había pasado varias veces en los últimos tiempos y mayormente cuando estaba muy perturbado, era como si llevase una carga eléctrica y alterase la tensión de la red.

Mi viejo racionalismo cada vez se separaba más de los acontecimientos que se estaban desarrollando en mi interior y se materializaban en mis entornos físicos y en mi propia carne. Siempre había pensado que todas aquellas causas estaban desarrolladas dentro de un desorden cerebral y consciente, unos estados neuróticos en total desajuste. Cada vez más, todo aquello que había rechazado se iba imponiendo y cada vez con más fuerza en mi comportamiento y en aquella extraña realidad que me estaba tocando vivir.

Los acontecimientos psicofísicos cada vez se estaban presentando con más fuerza y demostrando verdades que traspasaban lo admitido como normal para el saber humano. Cada vez me interesaban más los temas paranormales y la nueva filosofía existencial que abría nuevos caminos en el saber humano y el ser caminando en nuevas direcciones dentro de un orden de continuidad. Mis estudios sobre reencarnación iban poniendo cierto orden en mis meditaciones, en donde se ajustaban los conceptos que habían quedado un poco sueltos y desperdigados por mi cerebro. El desarrollo espiritual a través de las reencarnaciones iba liberando carga y formando ajustes en las emociones, deseos y sentimientos que los iba reconduciendo ese proceso del tiempo ya liberados de las fuertes presiones humanas que produce la temporalidad de las cosas.

En muchos momentos de claridad comprendía que un nuevo orden se estaba abriendo para mi conciencia humana, que en buena medida liberaba carga de angustia que se desarrollaba a través de las vivencias humanas. Si en el orden espiritual tenía una continuidad en su proceso evolutivo dentro de un conocimiento mayor, las reencarnaciones era como un calendario que a través de los siglos le daba al humano la posibilidad de vivir nuevas experiencias en la universidad experimental de la vida, tanto en la población humana como en la espiritual.

Aquella misma tarde al acabar de comer una fuerte tensión me volvía a invadir, entrando en estados de fuerte tensión interior que no podía controlar, una extraña reacción eléctrica activaba todos mi organismo, comprendía que estaba perdiendo el control de mi realidad consciente y nada podía hacer para evitarlo. Hablé con Jaime y le pedí ayuda para hacer una comunicación, si era posible que el maestro Francisco me despejara.

Enseguida Jaime hizo los preparativos y limpiezas, ya en el sitio destinado para el trabajo espiritual hice una elevación, una ofrenda de mis órganos para que fuesen activados por el espíritu que se manifestaba como guía espiritual. –Me entregué, enseguida perdí sensibilidad y auto control de la conciencia. A Francisco le costaba hablar; Jaime iba sintonizando con su expresión, llegando a un buen entendimiento y comunicación que iba abriendo puertas a aquella verdad espiritual que con fuerza se manifestaba después de tanto desconsuelo, confusión y tinieblas, que seguía viviendo en mi relación con él médium.

Ya vuelto a mi realidad consciente estaba pálido, bajo en vibración y fuerza; pronto reaccione y a partir de aquél momento me sentí bien ya el resto de la tarde. –Me parecía increíble en la manera en que se estaban desarrollado los acontecimientos, – ¡eran reales!–, a pesar del fuerte racionalismo al que me trataba de agarrar, algo ajeno a mi voluntad y fuerza actuaba moviendo todos los resortes de mi sentir y pensar dentro de un engranaje en que se relacionaban los acontecimientos como eslabones que a través del tiempo marcaban la continuidad de la vida.  Manolo Carra
  



sábado, 16 de mayo de 2020

CARMETA




EL MÉDIUM Y SU DESARROLLO
                       

                                 3 – 6 – 5

 Carmeta. Muchas eran las sensaciones que me asaltaban impidiéndome dormir, me confundían en mis estados conscientes y a la vez me envolvía en ciertos estados de imquiectud. Sentía una presencia a mi lado unida como a un campo de energía que me transportaba a muchos años atrás. Me hacía confundir las sensaciones de aquellos momentos con los recuerdos que estaban dormitando en mi interior desde tiempos lejanos, me costaba situar la verdad real de aquél momento, extraordinaria, que despertaba y traspasaba todos los recuerdos a un presente que se vitalizaba con fuerza.

–En aquellos momentos y sin conocer las causas, instintivamente con realismo y fuerza recordaba a Carmeta, a la vez la  sentía  viva, palpitante y llena de amor a mi lado. Sin causas razonables, lógicas, recordaba una historia que se había desarrollado 25 años atrás, qué por alguna ley de la vida seguía viva, por lo menos en aquellos momentos y para la realidad que estaba viviendo.

Carmeta había sido   una chica que había conocido muchos años atrás en Lugo. A mi lado se sentía bien, serena y tranquila, para ella la vida tenía cierto sentido y contenido, mi acercamiento humano era el mejor estimulante que podía tener dada la situación en que se encontraba. Yo también a su lado me sentía bien, tenía una profunda sensibilidad envuelta en una extraña belleza interior. Carmeta estaba enferma del corazón tenía  18 años, –mi misma edad– a pesar que era alta parecía una niña, su tristeza decaimiento y dolor se manifestaba con fuerza en su expresión y en su gesto, a pesar de ello, tenía en su interior una ternura especial y una bondad que la elevaba por encima de todo lo temporal y tiempo físico. Yo paraba en su casa, allí comía y dormía, el ambiente en la casa era de tristeza y negatividad; la presencia de la muerte se hacía sentir y con fuerza en los pocos componentes que quedaban de aquella larga familia. En mis horas libres ayudaba a Carmeta en su soledad llevándole un poco de entretenimiento, estaba a su lado todo el tiempo que podía, jugaba con ella a las damas y al parchís y a otros juegos que ella en su soledad se inventaba.

Hablábamos de poesía y en momentos que se sentía bien tocaba el piano y cantaba, también le empecé a enseñar a jugar al ajedrez; era muy delgadita y siempre estaba envuelta por una dulce y tierna melancolía, nunca salía de casa en los últimos tiempos y lo más insignificante la turbaba, los que quedaban de su familia la trataban con esmero, era como una sombra de una verdad que se deseaba conservar, siempre me esperaba llena de ansiedad  para estar a mi lado. Yo le había cogido cariño, había algo especial en su interior que me hacía sentir bien a su lado; era como si algo muy fuerte me arrastrase a su espiritu envuelto por una indefinible ternura. No era la mujer  que como hombre o escultor prefería, me sentía más atraído a las mujeres con potentes formas y fuerza de espiritu. Carmeta era todo lo contrario, era una tierna flor que solamente podía vivir al calor y amparo de una gran fuerza protectora, era como una saeta lanzada al viento que se difuminaba en desconocidos y bellos parajes para la sensibilidad humana. De nuestro encuentro, acercamiento y vivencias surgió una escultura. –Flores místicas–, un busto en madera policromada que mandé  a la exposición nacional dos años después.

Su padre era músico, –también Carmeta había estudiado música– organista en la catedral Lugo, daba clases de composición y canto y era amigo de Torcal, que al ver a la chica en aquél desamparo frente a la vida le hablo mía; de mi espiritu y desinterés para ayudar  a la gente, también que estaba yo solo viviendo en una pensión. –Torcal me convenció para que fuese a vivir a la casa del viejo músico, que además era poeta y amante del arte en general.

En aquellos tiempos yo estaba haciendo unas grandes esculturas para una iglesia, el destino en momentos cariñosos, en otros travieso para la vulgar y humana mirada del hombre, pero siempre impositor hizo cambiar mi vida y me acercó al lado de Carmeta, también hizo cambiar la suya, toda una atmósfera inesperada de soledad se había desarrollado en mi entorno que surgía de la oscuridad que había en aquella casa. A pesar que era una época de esplendor en mi joven vida, en mí arte, en relación con el mundo intelectual.  En donde se hablaba de proyectos futuros en las tertulias que formábamos los jóvenes con ideales artísticos, en aquellas luchas a favor de la libertad y en contra la dictadura  dominante: Algo me arrastraba a aquél mundo de silencio y tristeza que había en la casa de Carmeta.

Al año me tuve que marchar a La Coruña para hacer el servicio militar, poco tiempo después y antes de concluirlo tuve que volver a Lugo en donde me había quedado por terminar una escultura, ya mi situación y proyectos eran distintos, paraba en otra casa en donde también tenía mi estudio que había montado por el tiempo que allí estuviese. Mis proyectos ya habían tomado senderos determinantes y esperaba la licencia para marchar a Madrid.

Nada más había sabido de Carmeta y de su destino, yo había emprendido relaciones sentimentales con una chica, –poeta y escritora– conocía a Carmeta y su entorno familiar; por ella, me enteré de la situación que había en su casa, en aquella familia atrapada por el dolor y la impotencia humana para frenar una triste y desoladora situación karmica.

Habían pasado cerca de dos años, era un atardecer y estaba  en el portal de la casa de la poeta, ya el frío de invierno se hacía sentir en aquella ciudad, también su humedad. Entre las sombras del anochecer me pareció ver a Carmeta; al verme ella se echó en mis brazos y me llenó de besos, se apretó muy fuerte  y sentí el palpitar de su corazón en mi pecho, mientras lloraba en una total entrega material. Yo la separé un poco para poderla ver en su conjunto físico, había engordado, se le habían desarrollado los pechos y estaba hermosa  llena de vida. Tenía la cara un poco pintada, el calor de sus labios le daba un aire de voluptuosidad y deseo, una aureola de amor envolvía  su cara. Se sentía feliz, –me dijo.

   “Me siento muy bien, me he acordado mucho de los momentos que hemos pasado juntos y te he querido mucho, yo era una mujer muy enferma y no tenía nada que ofrecer, vivía dentro de una profunda tristeza. ¡Tú me has hecho reaccionar! Gracias”            

 –Llorando se abrazó a mí con todas sus fuerzas, ya más serena me indicó que mantenía relaciones con un chico  se había enamorado  y se sentía feliz. Ya era tarde y señaló, – “me tengo que marchar no quiero que mis padres estén intranquilos por mí”. En aquellos tiempos tendríamos 22 años

–Me abrazó y beso y se marchó,  la poeta, con la que estaba, conocía a Carmeta, había coincidido con su padre en festivales poéticos, además conocía a toda la familia. Me hizo comentarios sobre la vida de Carmeta y la situación que había en su casa. El matrimonio había tenido siete hijos, uno a uno, todos se habían ido muriendo de muerte súbita entre los 20 y 25 años. Ya solamente les quedaba Carmeta, la más pequeña. Los padres estaban muy preocupados por ella, la habían envuelto en algodones y ternura para protegerla sobre aquél destino fatal que arrastraba a la muerte a todos los hijos.

Yo acabé mi trabajo en aquella ciudad, también acabé mi servicio militar y movido por mis ambiciones artísticas me marché a Madrid. Mi relación con la poeta seguía se había establecido un vinculo de amistad y sentimiento. Al año en mi regreso a la casa materna en navidades pasé a visitar a la poeta que ya me esperaba, en Lugo. La encontré alterada, le cogí las manos para darle calor y fuerza se abrazó a mí llorando y me indicó con palabras ínter cortadas por el llanto. – ¡Carmeta se ha muerto hace unos días!

En aquella noche de insomnio recordaba aquél pasado como si lo estuviese viviendo en una realidad presente en la cual no existiera el tiempo ni el espacio. Mi emotividad se alteró al comprender y sentir que Carmeta estaba viva, allí estaba a mi lado y en aquél mismo momento me estaba dando aliento y fuerza, –simplemente se había desprendido de su cuerpo que le era inservible ya para la misión que estaba en su destino–. La sentía en mi interior, aquél rostro infantil de un principio, el deseo de vivir después, aquella fuerza del espiritu  ya la había sentido muchas veces en mi desarrollo como médium, dada la turbación que alcanzaba a mis sentidos corporales nunca la había llegado a identificar. Hice una elevación y sentí con fuerza su palpitar, ya liberado del proceso de sufrimiento que había tenido que vivir en su última materialidad en su misión fugaz por la vida física.  Era un ser elevado en la escala del conocimiento, su materialidad estaba relacionada con la prueba de sus padres, algo que venia desde mucho tiempo atrás, con las muertes de sus hijos tenían que ver en Carmeta el más profundo dolor en aquella niña que adoraban, ya superados los problemas de enfermedad y humanos

 Cuando ya en apariencia física estaba recuperada, el amor había entrado en su corazón y su espiritu estaba lleno de fuera y vigor para los ojos del humano. –Carmeta tuvo que volver a su realidad espiritual ya alejada de las pasiones humanas  para que sus padres carnales quedasen en la más profunda desolación. – ¡Aquello había sucedido por algo y además bien concreto, el karma no perdona…! Pueden pasar siglos terrenos pero se manifiesta.

Al volver por la mañana a mi realidad consciente, las bellas vivencias espirituales y emocionales de la noche se habían recogido en el lugar que tenían que estar en la realidad del tiempo en donde tenían su morada, ya lejos de los vaivenes humanos y de su temporalidad.

 Aquél día lo pasé en una dulce confusión; era para mi un tanto desconcertante desde el plan racional los continuados cambios que surgían en mi interior. Pero aquella noche una hermosa canción de amor sonó en mi corazón en aquel hermoso despertar espiritual sobre las propias vivencias humanas.  

lunes, 28 de agosto de 2017




                  EL TRANCE Y LA COMUNICACIÓN

 

Nuestros trabajos de trance debemos abrirlos con una buena preparación y entrega, tanto para el médium como para las personas que le dan soporte y conducen al médium desde la realidad material en que hace la entrega, hasta la manifestación de los espíritus. El médium siempre debe de ser consciente y su guía material tenerlo en cuenta  los campos fluídicos a través de los cuales se desarrolla la comunicación. Teniendo siempre presente que a  nuestro alrededor continuamente pululan espíritus pocos evolucionados, debemos siempre estar alerta, sabiendo que son espíritus muy atrapados por las emociones humanas y algunos  poco recomendables y dispuestos a introducirse y si pueden engañarnos, manifestando comportamientos y facultades que no poseen, haciéndose pasar por quienes no son.

 

La misión y obligación del guía material que conduce al médium, es vigilar en todo momento la entrada de impostores que puedan interferir en el desarrollo de una buena labor mediúmnimica, ya que el médium dada su entrada en el trance se manifiesta como un ser pasivo. Por esto, es muy favorable   que el guía material que conduce al médium  que sea vidente, ello le ayudará a  desenmascarar  a los espíritus impostores. Ya que una vez que se introduzcan  harán que aceptemos como ciertas todas las indicaciones que nos quieran hacer para llevarnos a su dominio. Esto, claro, siempre que el médium no tenga la debida protección espiritual y sea protejido desde que entra en trance hasta que sale.

 

Siempre debemos tener en cuenta que los espíritus están en un estado de superioridad, en ese mundo oculto para el humano en que están. Nos  ven y nosotros no, si no estamos atentos  nos harán caer con facilidad en sus redes de engaño. Debemos reconocer y siempre con humildad que a pesar de toda la literatura de la cual está rodeada nuestras vidas sabemos muy poco sobre el conocimiento de la Ciencia Divina. En muchas ocasiones nuestras mentes y egos son los obstáculos más grandes  para el desarrollo de una mediúmnidad armoniosa y superior, dando por buenos  mensajes que nos llegan  de planos muy bajos relacionados con la vibración corporal.

 

 El Mundo Espiritual está lleno de sorpresas, que atrapan y confunden. Ello nos aconseja entrar con una buena preparación en las reuniones espíritas con la protección de los componentes del grupo y la ayuda de nuestros guías espirituales que desde la otra orilla de la vida velan por nuestros trabajos y nos conducen a un despertar en la misión de nuestras almas en la fraterna unidad.    Manolo Carra

 

jueves, 25 de mayo de 2017

LA NEBULOSA DEL TIEMPO




                 REUNIONES MEDIÚMNIMICAS  17-5-17

 

Complementada la elevación y abierta la fase de caridad espiritual; se seguían manifestando fuerzas muy alteradas. Pude visualizar  una zona oscura –como una cueva– de donde salían como unos gemidos y  unas mancha rojas que se iba difuminando en unos colores más claros al elevarse. En algunos de los médiums que daban soporte espiritual empezaron a surgir ciertas alteraciones. Empecé a visualizar enfermos en un estado de deterioro bastante elevado que venían de lugares muy retirados en el tiempo físico, espíritus que habían quedado rezagados en el correr de los siglos terrenos. Sentí un fuerte impulso y como una voz que me indicaba que entrara en trance, hermanos en servicio espiritual se tenían que manifestar.
 

Pedí ayuda y me entregue al trance; mientras los médiums seguían dando apoyo y luz a los espíritus, en su misión de caridad. Se manifestó un hermano guía en servicio en la unidad  reencarnatoria  y esta fue la indicación.  Manolo

 

LA NEBULOSA DEL TIEMPO

 

Soy un hermano en servicio del centro reencarna torio, nuestra misión es llevar a estos hermanos a los campos fluídicos que nos manifestáis los médiums con vuestras entregas de hermandad y de cariño, para que comprenda en la realidad en que se encuentran y tomen conciencia de su realidad espiritual y sigan el sendero de progreso determinado por la propia ley.

 

Tenemos que indicar que estáis en el desarrollo espiritual totalmente protegidos; en lo humano tenéis que dar ayuda a los médiums que se inician. El fuerte vibrar que hay es producido por la manifestación de estos espíritus que se quedaron atrapados, como adormecidos en el polvo de los siglos terrenos. Son paralíticos y leprosos que desde hace siglos terrenos fueron llevados a centros de recogida y se encuentran atrapados en fuertes contrariedades, sin reconocer su propia realidad, otros espíritus vienen de civilizaciones muy primarias y necesitan un reajuste en su realidad espiritual.
 

En estos espíritus que van quedando adormecidos, atrapados en el correr de los siglos terrenos. Actúa la ley espiritual, por su propia fuerza, para que salgan del letargo de la conciencia material y sigan el camino que como seres de luz deben de continuar. Una vez que pasan por los campos fluídicos  a través de los médiums nosotros los orientamos y los conducimos a los lugares en donde tienen que seguir las enseñanzas, para prepararse para una nueva materialidad o seguir el sendero que los maestros espirituales le indicaran.

 

Nuestra profunda gratitud por vuestra labor mediúmnimica, en esta unión fraterna de hermandad que se establece entre los hombres y los espíritus.
 

Espíritu, monitor centro reencarna torio                    

 





martes, 29 de noviembre de 2016

LA MEDIÚMNIDAD Y MISIÓN




Mientras haya quienes busquen y se entreguen a la luz abra personas con una sombra que parecerá seguirlas. Cuando se logre modificar la imagen, de suerte que sea evidente que la sombra es tan solo un obstáculo interpuesto entre ellos y la luz, abra un renacer en el desarrollo personal y un despertar del alma en su luz.

 

      LA MEDIÚMNIDAD Y  MISIÓN

 

Era una hermosa mañana de sol y había salido al jardín para relajarme y meditar, coger fuerzas y continuar con la labor diaria. No había empezado con la relajación y suena el teléfono, era Vea, una compañera del centro espiritual que llamaba pidiendo ayuda para una mujer muy necesitada que ya conocía de algún tiempo atrás, se sentía muy mal y me pedía si la podía atender. 

Le indique que podían venir que las esperaba.

Dejé todo lo que estaba haciendo y al poco rato llegaron,  aquella mujer que acompañaba a Vea  ya la conocía, la había visto un par de veces.

Me relaje, pedí ayuda, cerré los ojos para visitarla espiritualmente y pude ver que estaba completamente turbada y poseída. Videncié  su entorno y vi a su alrededor a su madre que todavía estaba en materia y con la cual le iban mal las cosas.

–Le pregunte si tenía problemas con su madre que veía como una contrariedad.

–Me indicó que sí, Antonia –que así se llamaba–. Se había quedado sola, su madre  cada 15 días iba a la casa de un hijo y con ella tenía muy mal vivir.

Me indico que ella estaba en tratamiento psiquiátrico y en aquellos momentos estaba sometida a un tratamiento químico fuerte, en su bolso llevaba –que me enseño– un amplio surtido de medicamentos que tenía que ir tomando a lo largo del día.

Comprendí que necesitaba una atención mayor la mujer que visitaba y las lleve a las dos mujeres a la sala en donde hacía el trabajo mediúmnimico para que hubiese más intimidad, volví a hacer una lectura y la vi acompañada, le hice una limpieza y aquél ser que estaba  a su lado se retiró y Antonia entro en un estado de llanto y tristeza.

El espíritu que la acompañaba era una hermana suya que había fallecido de cáncer unos años antes. Interfería para que Antonia eliminara aquellos resentimientos que tenía con su madre y hubiese un acercamiento en lo humano, en aquellos momentos que la madre se había quedado sola.

Aquella manifestación la recogí mentalmente. También pude comprobar que aquella mujer que visitaba tenía un buen caudal de fuerzas psíquicas y mientras no le diese una salida se iba a encontrar aprisionada y mal.

La limpieza que le había hecho espiritual y un simple comentario de su situación y realidad despejaron y relajaron a  aquella buena mujer que se fue sintiendo más consciente y alegre.

–Antonia me indicó que iba a tener un acercamiento  con su madre que por problemas con otro hermano la había llevado a una total separación.

Envuelta en gratitud Antonia saco la cartera y dinero de su interior para pagar los  servicios.

–Le  indique que la manera de pagar era ayudando a los demás, que ella tenía capacidad para hacerlo, además era su misión, en una entrega de caridad al necesitado.

Antonia se emocionó y empezó a llorar, me abrazó y besó llena de gratitud. Ya más relajada y con una sonrisa en sus labios y  una expresión luminosa en su cara  abandono mi casa al encuentro de aquella verdad que empezaba a rebrotar  en su corazón.

Manolo Carra

lunes, 17 de octubre de 2016

OTRO ESCALÓN

 

             LA MEDIÚMNIDAD Y SU DESARROLLO

 
Venís a la tierra a aprender; todas las cosas que necesitáis las encontraréis en la tierra para que aprendáis de ellas, simplemente al creer en ellas ya le dais forma, y sin embargo no es como vosotros creéis. Son sombras de las interferencias producidas por vuestras falsas ilusiones lo que os separa de la plenitud de la luz.
 
OTRO ESCALÓN   
 
Llegó el fin de semana  y volví al centro espiritual, el médium que trabajaba con mi desarrollo ya estaba allí con el resto de la gente del grupo de apoyo, habían pasado unos minutos y me indicó  para continuar con los trabajos de desarrollo. Hicieron las limpiezas y preparativos las personas que se dedicaban a ello,  después de hacer una elevación de conjunto el médium entraba en trance. Tenía una gran habilidad para entrar en trance, la mayoría de las veces estaba hablando  sobre temas banales y cuando menos lo esperaban las gentes que estaban en su entorno entraba en trance y quedando completamente inconsciente a algunas personas a menudo las cogía descolocadas.
 
Tuve una consulta con el guía espiritual que me indicó que me sentara delante de él, como lo había hecho otras veces.
 
Cierra los ojos y dame las manos –me indicó, me concentré para facilitar en lo posible el trabajo.  
 
No es necesario que te concentres –señaló, a la vez que daba  las indicaciones sobre el test que se iba a hacer para subir un peldaño más en aquél desarrollo mediúmnimico que tanto me estaba costando de aceptar.
 
Ya en su estado normalizado de conciencia el médium empezó con el test, antes  hicieron los trabajos indicados por el guía como protección, luego me hizo varias pruebas cardiacas para establecer un control y dominio sobre la parte somática, al hacer la prueba del corazón vio que iba a un ritmo muy lento e intentó darle voltaje, no hubo  de  conseguir lo que esperaba y dejó el test. Aquella misma noche había tenido como una alucinación y estaba en un campo muy debilitado de conciencia y de energía.
 
Siempre que se hacían los test había gente preparada para dar ayuda, también en el caso que sucediera algún percance y se necesitase fuerza física para imponer un control.
 
Estos acontecimientos sucedían en los años 60, cuando en mi país –con una dictadura dominante– el espiritismo estaba perseguido por ley, continuamente teníamos que cambiar de sitio para el desarrollo de la caridad espiritual. En general, los espíritus nos informaban cuando iban a aparecer las inspecciones policiales. Una época muy dura de privaciones que a pesar de todo el espiritismo siguió su desarrollo y en la libertad del alma dio sus hermosos frutos.
Manolo Carra