viernes, 14 de octubre de 2011

Vocación y rechazo.

 En uno de mis viajes a mi ciudad natal me encontré con Pepita que acababa de ser expulsada de un convento de clausura, ella había seguido mi labor artística y deseaba conocerme. Desde el primer momento  se desarrollo una profunda y espiritual amistad que nos hizo pasar momentos intensos. Que, en aquellos momentos me confundieron dado que no comulgaba con la religión que ella procesaba; dado mi arte y mi desarrollo intelectual simpatizaba con la nueva filosofía Existencial de los años 60. Yo sabía que se había enamorado locamente y que lo ocultaba con todas sus fuerzas, por otra parte. Yo tenía novia, además. Dado mi ideal de las glorias terrenas no me permitía el tener ataduras, no pasó mucho tiempo cuando comprendí aquella poderosa verdad espiritual que en mi expresión había visto Pepita. Fuertes desajustes mentales  me obligaron a desarrollarme como médium, al poco tiempo.

Dado los continuados fracasos en mi vida afectiva y sentimental, continuamente se manifestaba en mi mente Pepita. Ya era tarde cuando pude comprender aquella verdad de amor en una misión que rodaba de reencarnaciones atrás, comprendí que era un espíritu psíquico  evolucionado; ya se había marchado a Brasil y desconocía su paradero. Con esta manifestación me enseña que aquella labor espiritual continuó  y sigue dando sus frutos a pesar de mi ignorancia en lo humano.   Gracias hermana Pepita por esa mano que me extiendes desde la casa Eterna.  Manolo.    

              Vocación y rechazo

 
Nº 1.489-P. Lectura.   9 de octubre de 2.011

No podré estar mucho tiempo aposentada sobre la materia de este hermano, en otro tiempo tuve una relación muy fuerte  y piadosa con él, fue bálsamo para el dolor de mi corazón dada la incomprensión humana.

 –Hermana, ¿Eres el médium que lo empezó   a desarrollar?

No, todo viene de reencarnaciones anteriores, pero no es por ese motivo por el que me manifiesto. Es para la enseñanza en el plano espiritual en el que me toca ahora ejercer mi labor en estos momentos, como continuidad a una misión de fe y de amor que desarrolle en la tierra, de caridad y de entrega. Es una manifestación en el desarrollo de mi misión ahora con los hermanos espirituales para llevarles paz frente a las influencias terrenas en las que están atrapados.

Elevo mi profunda gratitud al Padre, amor eterno,  a estos hermanos de tanto saber por el apoyo que me dan en mi entrega, en esta verdad de amor. Ya que en la tierra no pude encontrar el camino para desarrollar mi vocación en el amor y la caridad. Tengo que manifestar estas palabras para estos hermanos que me escuchan. Fui rechazada de la fe del hermano Jesús en la tierra, fue una ofensa para mi espíritu y mi fe. A los 17 años entré en un convento de clausura y por la ley humana me hicieron abandonar el convento. Había enfermado por la dura disciplina material, mi amor por Jesucristo y su enseñanza estaba por encima de todo, me entregaba en total caridad. Me costaba superar el régimen dictatorial del convento, la imposición de los dogmas y sus leyes. Las superioras interpretaron que yo no tenía fe ni consistencia para una prueba tan dura, para ser hermana de Jesús e hija del querido Padre. Era doloroso lo que allí pasé y tuve que vivir en aquellos tiempos.

Ya rechazada del convento, en lo mundano, tenía 23 años. Fue cuando encontré a este hermano, en el vi la verdad del Padre y el desarrollo de aquella verdad de amor que tan fuerte mordía en mi pecho. Me enamoré, ello hizo más dolorosa mi existencia corporal. Me sentí rechazada por este hermano, no quería interferir en el desarrollo de su vida y asustada me marche a las misiones al Brasil, como enfermera.  Dedique mi vida a la caridad, me volvía a encontrar con las normas humanas y sus imposiciones; volvía el rechazo a mí labor. Mi entrega seguía siendo total con aquella vocación que tanto me estaba haciendo sufrir…

–No llores hermana, relájate con la ayuda de esos hermanos que tienes a tú lado, la emoción interfiere en el mecanismo humano de este médium y se debilita la expresión hablada.   

De siempre había sentido presencias, tenía visiones. Sentía en mi interior como un relámpago de luz que me daba algún sosiego. Deseaba desencarnar, cuando lo conseguí me dediqué y me dedico a aquella verdad de amor que siempre tuve en mi corazón y no pude concluir en la tierra. No conocí el amor de los hombres en el mundo terreno, mi vida en la tierra  fue de una entrega que el sistema religioso continuamente rechazó.

Me he extendido un poco con los comentarios; fue mucho el dolor que hubo en mi vida terrena. Mi entrega ahora es total y profunda, aquí en la esfera espiritual en donde doy ayuda a estos hermanos  que están tan atados a las influencias terrenas. A la vez colaboro en el trabajo de las dos esferas en donde está el hermano carnal de este médium que conocí en la tierra y con él tuve mucha comprensión y consuelo en lo humano.

Me tengo que retirar, antes quiero agradecer mi entrega a esta labor de amor del Padre y del hermano Jesús. Que su fuerza y bendición baje  a la tierra para una manifestación de amor y de caridad, sin esa imposición de los sistemas humanos para mantener un poder. Que el Padre nos ilumine para seguir con esta misión de amor y esperanza en bien de estos hermanos tan necesitados.

Estos hermanos que asisten a este médium  me indicaron que pasara para manifestar mi misión y destino en el desarrollo de las pruebas. Desde muy pequeña había tenido videncias sobre el hermano Jesús y conocía muy bien mi misión en la tierra. Cuando este hermano  médium venía de países lejanos encontré en él un esplendor de luz, de verdad, de amor. Me enamoré de él locamente, me marché para no interferir en su destino. Dada su delicadeza conmigo no quería que viese mis deseos carnales, los dos hemos venido a la tierra con una misión de amor y caridad y acabamos siendo rechazados por nuestra total entrega.

Gracias por permitirme hacer esta manifestación, bendito seáis mis queridos hermanos, materiales y espirituales.

Espíritu, Pepita

Grupo, los caminos de la vida.





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